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CUENTOS SOLIDARIOS

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CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por elirreverente el Vie 30 Mayo 2008 - 16:58

Por lo que deduzco de ver imagenes y lo que he averiguado de algunas/algunos foreros, al margen de nuestra Tolerancia, nos unen esos "locos bajitos" de los que cantaba Serrat, hijos, nietos, sobrinos...
Es importante que uando les contemos historias ó cuentos, introduzcamos el concepto Solidarida y Tolerancia entre ellos.
Aqui tenemos este espacio para contar y aprender CUENTOS SOLIDARIOS.


EL GUSANITO TRIP

Érase una vez un gusanito viajero que se sentó a descansar a la orilla de un río y
se quedó dormido.





Cuando
despertó, se encontró rodeado de un montón de gusanos que le observaban.





-Buenos
días, me llamo Trip –les dijo sonriente.





Entonces,
uno de ellos le preguntó;





-¿De donde has salido? ¡Eres muy raro!





Trip
sorprendido, respondió: - Vengo de una pradera muy lejana, y no se por que me
encuentras raro.





Y
el gusano dijo a Trip:





-Tienes manchas de colores en la piel, y los gusanos son
verdes, eso no es normal.





Trip
se rió mucho y exclamó: -los gusanos pueden ser de colores muy distintos.
Donde yo vivo todos son como yo.



Los gusanos le dijeron también que no
era fácil entenderle y que hablaba como si cantara.



Trip
les explicó que había gusanos con voces muy distintas: suaves, fuertes,
alegres…



Pero
los gusanos seguían protestando y no querían a Trip.



Entonces,
Gusi, un pequeño y esmirriado gusanito del que todos se reían, le preguntó:



-¿Te gustaría venir
a mi casa? Quiero ser tu amigo.





Trip
fue hasta su casa, que era un agujero en el tronco de un haya, y allí hablaron
horas y horas y los dos se sentían contentos.



Cuando
se hizo de noche, las manchas de Trip empezaron a brillar en la oscuridad.






-¡Vaya eres
realmente especial! Le dijo su amigo Gusi sonriendo.



-
Sólo soy diferente, eso es todo, respondió Trip.





Nadie
hablaba con Trip, y él se sentía muy triste.





Pero
un día un gusanito se perdió en el bosque al atardecer, cuando ya apenas se veía
nada.





Los
gusanos importantes se reunieron para pensar de qué forma podrían salvar al
gusanito.





Entonces,
vieron que una luz se acercaba corriendo hasta ellos.
Era Trip que venía a ofrecerse para buscar al pequeño gusano.



Pensaron
en lo mal que se habían portado con él y sintieron vergüenza.
Pero Trip les guió con su luz, sin rencor
a través del bosque.



Por
fin encontraron al gusanito y se pusieron muy contentos a cantar y bailar.


¡Y
todo fue gracias a las manchas de colores de Trip, que tan raras les habían
parecido al principio!.




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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Josean el Vie 30 Mayo 2008 - 19:31

Muy bueno ese cuento, para que saquemos conclusiones nosotros mismos de nuestra tolerancia
aqui os dejo este

22 Marzo 2006


HERIBERTO Y LAS DOS VEREDAS (Cuento Inédito)



Iba
Heriberto caminando por esa larga y famosa calle. Se trataba de una vía
muy transitada por peatones de distintas nacionalidades, culturas,
razas y credos. Algunos circulaban por la vereda este y otros por la
oeste.
- Yo iré por la que me siente más cómoda. – dijo Heriberto emprendiendo su trayecto por el este.
A poco de andar ve a un ruso de bigotes que caminaba por su misma vereda.
- ¡Un ruso! – observó – Si alguien me ve cerca de ellos pensarán que
soy comunista. No faltará quien crea que voy con ellos a algún sitio.
Es mejor que me cruce. – dijo, pasándose a la acera oeste.
En esa otra acera caminó unos metros con un poco mas de seguridad. En
un momento vio mas gente en su camino. Llevaban gorras de béisbol,
camisas floreadas y cámaras de fotos.
- ¡Yanquis! – dijo - ¿Qué harán por aquí? ¿No será una invasión?
¿Estarán estudiando el lugar para luego atacarnos? Yo con ellos no voy
ni a la esquina. – y antes de llegar a la esquina se cruzó de vereda.
En la vereda del este ya no había nadie y pensó que seguiría solo,
hasta que empezó a alcanzar a un moreno que portaba un enorme pasa
casetes.
- ¡Un negro! – protestó – Dicen que a estos tipos no les gusta mucho el
trabajo. Sólo quieren rapear y asaltar a la gente común. Lo vi en una
película. Yo no creo demasiado en eso, pero por las dudas… - y cruzó
nuevamente.
En el lado oeste se topó con u hombre rubio y de ojos celestes.
- ¡Un alemán! – titubeó – Hay que tener cuidado con ellos. Son
despiadados, y si me ven diferente, me torturarán y me asesinarán como
hicieron con los judíos. Enfrente estaré a salvo. – y eso hizo.
Por el este divisó a lo lejos dos personas de cuyos negros sombreros asomaban unos cabellos largos ligeramente enrulados.
- ¡Judíos! – exclamó – Por muy rabinos que sean, solo les interesa el
dinero. ¡Son los dueños del mundo! ¡Bancos, cadenas de TV,
financieras…! ¡Todo es de ellos! ¡Tendría que haber un poco mas de
equilibrio! Yo no digo que se los mate, no soy tan bestia, pero… - y se
pasó a la acera de enfrente.
Allí caminó más tranquilo, pues vio a unas personas que a simple vista
no tenían nada de particular. Pero a acercarse a ellos vio que pendían
de sus cuellos enormes crucifijos.
- ¡Católicos! – se indignó - ¡La personificación de la intolerancia y
la represión! ¡Para ellos todo está mal, todo es pecado, todo es miedo!
¿Y lo del Banco Ambrosiano no es pecado? ¿Y los curas con veinte hijos
que hay por ahí? ¿Y la muerte de Juan Pablo I? ¿Por qué no dicen nada?
Yo soy creyente, pero a mi manera. – y a su manera, cruzó a la otra
acera.
Enfrente se topó con un par de muchachos que llevaban libros. Heriberto
sintió curiosidad por sus lecturas. Hasta que en las cubiertas divisó
la palabra “Filosofía”.
- ¡Ateos, seguro! – aseguró - ¡Esta gente es más rara…! ¡Siempre creen
saber más que uno! ¿Tanto estudiar y leer para qué? ¡Para terminar
desconociendo a Dios y su mandato! ¡Después se hacen anarquistas,
predican a favor del aborto y más tarde nos acaban matando a todos!
¡Total, piden un mundo sin leyes! Mejor los evito. – y cruzó sin dudar.
Nuevamente en el oeste encontró a otras personas que también llevaban
libros. Otra vez curioseó y descubrió la palabra “Abogacía”.
- ¡Abogados! – sentenció - ¡Encarcelan inocentes y liberan
delincuentes! ¡Estudian la ley hasta la última letra! ¿Para qué? ¡Para
luego meter trampas en cualquier hueco que encuentran! ¡Espero nunca
necesitar uno de ellos! – y marchó para enfrente.
Allí vio a un hombre muy mal vestido.
- ¡Un pobre! – temió - ¡Seguro quiere pedirme algo o robarme! – Y cruzó.
En el oeste encontró otro hombre muy bien vestido.
- ¡Un rico! – se asombró - ¿De donde habrá sacado todo lo que tiene? – Y escapó.
En el este encontró un hombre de bigotes.
- ¡Un turco! – bramó - ¡Seguro que debe tener dinamita en todo el cuerpo! – Y corrió.
En el oeste se topó con un señor de sombrero.
- ¡Un inglés! – despreció - ¡Seguro que no tiene sentimientos! – Y lo eludió.
En el este caminaba un hombre con tiradores.
- ¡Un italiano! – se rió - ¡Seguro que es aceitoso y gritón! – Y se apartó.
En el oeste iban dos muchachos rudos.
- ¡Matones! – gritó - ¡Seguro que me quieren agredir! – Y los esquivó.
En el este iban dos jovencitos de la mano.
- ¡Maricas! – se escandalizó - ¡Seguro que van a violarme! – Y huyó.
Esa misma noche, el cuerpo de Heriberto yacía inerte en la mesa de una morgue. A su lado, dos médicos hablaban.
- ¿Y a este qué le pasó? – dijo uno.
- Lo atropelló un coche mientras cruzaba de acera.
- ¡Un imbécil! – determinó - ¡Seguro que cruzó sin mirar! – Y lo tapó.
Cuento participante del concurso "Cruzando Culturas" del año 2005, organizado por el Ayuntamiento de Mérida

Josean
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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por isa el Vie 30 Mayo 2008 - 19:40

Esta es la historia de Lailo, un niño rojo nacido en un
pueblo rojo, de padres de color rojo. Pasó su infancia entre libros rojos, que le enseñó a leer un maestro
rojo, en su escuela roja. Jugando al escondite con los niños rojos en los matorrales rojos y se
salpicaban con agua roja.


Un día, del temible cielo, que no era rojo cayó la
peligrosa lluvia sin color, todos en pueblo rojo corrieron a esconderse a sus casas rojas, pero Lailo estaba
perdido y no sabía volver con sus padres rojos. Y allí se quedó, empapándose, en medio de la
plaza roja, llorando lágrimas rojas. Se quedó dormido del cansancio, lo despertó el
ruido de voces, al abrir los ojos vio a un grupo de gente roja que lo miraban con miedo y con
desprecio. En sus bocas rojas que murmuraban solo se podía leer la palabra AZUL.
Fue entonces cuando Lailo miró sus manos, ¡ya no eran rojas!, la lluvia las
había convertido en azules.


Asustado, observó como su padre se acercaba,
corrió hacia él y la abrazó.


-Papá, ¿ Por qué soy azul?, ayer era rojo como los demás. ¿
Qué ha pasado con mi color?


-Lailo , nunca has sido rojo. Al nacer, tu madre y yo nos
asustamos porque no eras rojo. Te pintamos para que nadie se diera cuenta y
pudieras seguir con nosotros. Y ahora la lluvia ha hecho desaparecer la pintura
revelando tu verdadero color.


El terror se dibujó en los ojos de su
padre, que lo empujó y le gritó:


- ¡Sal corriendo, Lailo! ¡ Vete antes de que te metan en la
cárcel con los demás colores! Busca el pueblo de tu color.


Y el Lailo azul, aterrorizado, echó a correr
por las calles rojas y atravesó la puerta roja que había en las murallas rojas
de la ciudad. Corrió hasta tropezarse con una nueva muralla, que era de
color verde. En la puerta un guardián verde le dijo:


- Este no es tu pueblo, aquí no queremos gente de tu color.
Sois vagos y traicioneros. Vete por donde viniste o tendré que avisar a la
policía.


Lailo entristecido, comenzó a rodear la muralla verde para no
adentrarse en el bosque, al que sus padres le habían prohibido ir. Al cabo, vio
una ventana en la muralla, se asomó por ella, cuando sus ojos se acostumbraron
a la oscuridad, pudo ver varias habitaciones. Una de ellas estaba llena de gente
de color amarillo, otra con gente marrón una tercera con gente roja. Entre
estos últimos, pudo ver a gente que recordaba en su pueblo, gente que había
traspasado las murallas y que nunca habían vuelto. DESAPARECIDOS.


Fue entonces cuando Lailo cayó en la cuenta
de que aquello era la cárcel. Ese era el destino que le esperaba si no
encontraba pronto el pueblo Azul.


Echó a correr una vez más pasó por
murallas amarillas, negras y violetas, grises, blancas, sin pararse en ninguna
de ellas. Estaba cansado, empezaba a perder la esperanza de encontrar algún
día ese mundo azul, donde no sería rechazado y encarcelado por su color.


Lailo se sentó en el camino y rompió a
llorar. ¿Dónde esta el mundo azul? Pensaba , ¿Cómo podré encontrarlo? En
ese momento alguien le tocó en el hombro, al levantar la vista vio a una mujer
que le sonreía. Era una mujer verde.


- Me llamo Deira, pequeño sígueme.


- No , - contestó Lailo- No me querrán de donde
tu vienes. Soy azul.


Ella se agachó y con un guiño le dijo:


- De donde yo vengo no hay un solo color.


Deira comenzó adentrarse en el bosque. Lailo recordó la
advertencia de sus padres y dudó en seguirla. Pero tras meditarlo un momento
pensó que ya no tenía nada que perder. Estaba solo en un mundo sin azul, y la
siguió, aunque con los ojos llenos de lágrimas.


Pasó mucho tiempo y acabaron llegando a un
claro del bosque donde vio un pueblo en el que no habían murallas. Lailo
se secó las lágrimas y se fijó en unos niños amarillos jugando con niños
verdes en un jardín rojo. A cualquier sitio donde miraba veía miles de
colores. Un hombre añil le acarició la cabeza al pasar a su lado , la
gente lo miraba y le sonreía. " ¿Eres nuevo? preguntaban
"Bienvenido" le decían Lailo no podía creerlo y buscó a Deira con
su mirada. Se sentaron en un banco y la mujer comenzó a hablar.


- Hace mucho tiempo que existían los colores y un buen día
nació un niño, también sin color. Sus padres que tenían mucho dinero,
quisieron hacerle especial y distinguirlo de los demás. Lo pintaron de rojo y
lo exhibieron orgulloso. La comunidad estaba encantada con el nacimiento
de un color distinto. Ese niño creció y pintó a sus hijos de color marrón, y
así fueron surgiendo los colores.


Pero pronto empezaron los problemas. Después
de tanto tiempo, la pintura había teñido ya la piel, no se podía sacar con
agua. Acabaron separándose: los amarillos iban con los amarillos, los
naranjas con los naranjas. Los padres verdes decían " sus hijos
desconfían de los niños que no son verdes", no jueguen con
ellos" "no son como ustedes" ... Así acabaron
instalándose cada uno en pueblos en los que sólo se permitían
entrar a la gente de ese color. Levantaron muros pintados para que los demás
colores supieran que no eran bienvenidos. Se juntaban entre ellos para que sus
hijos tuvieran un color más puro.Pasado mucho tiempo, un joven verde salió de
su pueblo verde para coger manzanas rojas en el campo, pero cuando volvió al
pueblo cayó en un agujero del que no podía salir solo.


Por casualidad pasó por allí una muchacha
azul, que se había arriesgado a salir de su pueblo azul para coger flores
amarillas. Al oírle pedir socorro, se acercó y le ayudó a salir. Él en
agradecimiento le regaló una manzana roja que la muchacha mordió con su boca
azul, ella le prendió una flor amarilla en su camisa verde.


Siguieron viéndose a escondidas y un día
decidieron huir al bosque y construyeron una casa con tejados rojo, paredes
amarillas y puertas verdes, plantaron margaritas blancas, lavandas azules,
violetas y claveles rojos.


Y de esa forma nació un nuevo pueblo con millones de colores.
En los demás poblados de un solo color se hablaba de la leyenda de un pueblo
donde el color no importaba, donde todos se mezclaban, donde no había colores
buenos ni malos, sino simplemente distintos.


Algunos se aventuraron a buscar ese pueblo de la leyenda. Muchos
solo llegaron a otros pueblos de un color y fueron a la cárcel, pero otros si
que llegaron a encontrarlo y se quedaron. Igual que tú lo has encontrado hoy.
"Es Este, El Pueblo de los mil colores".


El niño la miraba con asombro, lo que Deira
decía tenía sentido, pero había oído de siempre que los rojos eran los
mejores, los más buenos.


¿No me crees? Dime una cosa, cuando sueñas y cierras los ojos
,¿Qué colores ves?


Lailo bajó la mirada avergonzada. Se sentía culpable, porque
siempre había soñado con todos los colores, aunque nunca lo había admitido
para no parecer raro, siempre decía que sonaba con el rojo.


- No hace falta que conteste - dijo Deira- Todos soñamos en
color pequeño, todos pero nadie se atreve a confesarlo, hasta que no llegan a
este pueblo.


Lailo lo miró con cara de asombro.


- A ver ahora cierra los ojos, toma come este pedazo de pan
rojo, cómelo.


Lailo metió el pedazo de pan en su boca y lo saboreo. Era
delicioso.


- Ahora ponte esta camisa de color roja.


La camisa era perfecta, el tacto de la tela era como una nube.


- Huele esta rosa roja.


le llegó el perfume más maravilloso que nunca había olido.


- Por último escucha el sonido de este violín rojo.


Sus oídos se deleitaron con la más hermosa música.
"Decididamente las cosas mejores son las rojas"


- Abre los ojos Lailo.


Lailo contempló en silencio, en una de sus manos estaba una
rosa amarilla, en la otra un pan marrón, llevaba puesto una camisa naranja y el
violín era negro.


Deira se arrodilló ante Lailo y lo miró a los ojos:


- Aquí serás feliz. Tu color no importa, solo has de recordar
una cosa. A las flores júzgalas por su olor al instrumento por su música, a la
comida por su sabor, a la ropa por su tacto. Somos como algodón Lailo.Todos
tenemos el mismo color, solo el tinte es diferente.


Lailo sonrió , y miró a los niños de colores que jugaban
junto a la fuente gris con agua azul. Deira con un gesto le indicó que fuera
con ellos.


Y el niño azul con camisa naranja y la nariz pintada de polen
amarillo fue corriendo a jugar con la niña celeste y el niño berbellón que
jugaba con la pelota roja sobe el césped verde. Y al rato se unieron a ellos la
niña marrón con lazos azules y el niño violeta con zapatos blancos.


A unos metros Deira contemplaba complacida
coma aquel grupo de chiquillos a los que sus ojos nos les veía color alguno,
jugaban sobre la hierba verde con una pelota roja.

Al cabo de un rato, se levantó, como tantos otros, a buscar a
esas personas todavía perdidas en mundos tan pobres, tan pobres, tan pobres,
que de tan pobres que son, ¡sólo tienen un
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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por princesachiqui el Mar 3 Jun 2008 - 14:16

Bueno, como mi concepto de la tolerancia empieza por el hecho de no juzgar....

"Una mujer se quejaba ante una amiga que había ido a verla como era de dejada y de descuidada una vecina suya. "Si vieras como van sus hijos de sucios - le decía -. Y como tiene la casa! Es una auténtica desgracia vivir con unos vecinos como estos... Mira la ropa que tiene extendida en el patio: fíjate en las manchas negras que hay en las sábanas y en las toallas..."
La amiga se acercó a la ventana, miró fuera y dijo: "Perdona, pero a mí me parece que la ropa de tu vecina esta perfectamente limpia. Las manchas que tú dices están en los cristales de tu ventana!"

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Jemita el Jue 5 Jun 2008 - 18:32

Aprender a superar los miedos.

El joven y el paracaídas




Un joven turista se encontraba en las playas de Cancún y era la primera vez que subiría en un paracaídas jalado
por una lancha. Si conoces la playa, sabes que los lancheros prestan ese
servicio, que consiste en que un paracaídas es amarrado por una
cuerda a una lancha.

Entonces, la lancha inicia su recorrido mar adentro, con el turista sujeto
al paracaídas con un arnés. Este corre con el paracaídas
en la playa por unos instantes, hasta el momento en que el turista despega
los pies del suelo, el paracaídas se eleva hasta el cielo y la
persona junto con el.
Imagínate, el joven no sabía nadar y tenía las siguientes
preguntas en su cabeza:

¿Qué pasará si la lancha me arrastra mar adentro,
antes de que me eleve el paracaídas?

¿Qué tal si una vez en el cielo, me caigo de semejante
altura?

A pesar del miedo, decidió actuar y confiar en la incertidumbre.
Sabía que era una experiencia nueva y era natural tener miedo.
Pero también sabía que la vida es eso, experiencias nuevas
y que tenía que estar abierto ante la vida.
Se puso el arnés. Escuchó con nerviosismo las últimas
indicaciones del instructor. “Ruuuuuum” se escuchó
el sonido del motor de la lancha que iniciaba su recorrido al mar. El
joven comenzó a caminar al principio y después a correr
a medida que la velocidad aumentaba.
Y llegó el momento en que tuvo que pegar un salto para evitar
caer al mar “¡Guuuuuaaaaaauuuuuu!” no lo podía
creer, el paracaídas se elevó y en cuestión de segundos,
estaba a muchos metros encima, viendo el mar y los hoteles de la ciudad,
como si fueran casas de juguete. Y sintió paz.
“Qué emocionante, nunca me hubiera imaginado que sería
tan fácil y divertido” y disfrutó de la hermosa vista
desde el cielo.

¿Qué podemos aprender de este joven? Es natural tener miedo
ante lo desconocido. La imaginación crea mil y un fantasmas pero
son eso. Fantasmas. No existen en realidad y son auto-creados.
Mi pregunta es: ¿Cuántos de nosotros evitamos tener experiencias
nuevas por temor a lo desconocido?
Aún más fuerte: ¿Cuántos miedos imaginarios
has acumulado durante tu vida, que te han evitado experimentar cosas nuevas
y ser feliz?

“Muchos sinsabores he tenido en la vida, la mayoría de los
cuales nunca me han ocurrido”. Exacto. Si analizas tu vida a la
luz del pasado, descubrirás que lo que más temes nunca pasó
y cuando sucedió, resultó ser una experiencia única
y placentera.

Te invito a que busques dentro de ti, aquello que has evitado hacer por
mucho tiempo, por culpa de esos fantasmas imaginarios y lo hagas.
¿Y quién sabe? Quizás disfrutes de una hermosa vista
del cielo, como el joven de la playa.

Jemita
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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Anabela el Lun 11 Ago 2008 - 20:09

El miedo

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores

Cortesanos. Se embarcaron en el puerto de Dubai y zarparon en dirección

Al mar abierto.

Entretanto, en cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos

-que jamás había visto el mar, y había pasado la mayor parte de su vida

En las montañas - comenzó a tener un ataque de pánico: sentado en la

Bodega de la nave lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos

Procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero

Aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.

El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y

Cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la

Tripulación.

Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del

Hombre.

El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de

Sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó: Si Su Alteza me

Da permiso, yo conseguiré calmarlo.

Sin dudar un instante, el sultán le respondió que no solo se permitía,

Sino que sería recompensado si consiguiera solucionar el problema.

El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento,

Contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de

Tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.

El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió

A la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo

Consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen

Nuevamente hasta la cubierta del barco.

A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier

Queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a

Comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello

Como el cielo y el mar unidos en el horizonte. El viaje - que antes era

Un tormento para todos los que se encontraban en el barco - se transformó

En una experiencia de armonía y tranquilidad.

Poco antes de regresar al puerto, el Sultán fue a buscar al ministro:

¿Cómo podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se

Calmaría?

Por causa de mi matrimonio - respondió el ministro. Yo vivía

Aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella.

Solo regresó después de que le prometí que jamás volvería a atormentarla con mis miedos. De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Después que conoció eso, entendió perfectamente lo Maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.



Sabia actitud - comentó el sultán.



Saludos

Anabela

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por petite el Sáb 10 Ene 2009 - 21:21

Ya que estamos pasándo por un fin de semana bastante blanco vayamos con un cuento donde la nieve es protagonista.

Dime cuánto pesa un copo de nieve -, preguntó un colibrí a una paloma.
- Nada -, fue la respuesta.

- Si es así, he de contarte una historia -, dijo el colibrí.



"Me posé en la rama de un pino, cerca de su tronco. Empezaba a nevar, no era nieve de una gran tempestad, era como un sueño sin ninguna herida ni violencia. Como no tenía nada que hacer empecé a contar los copos mientras caían sobre las ramas de mi tronco. El número exacto fue 1141952. Cuando cayó el siguiente copo (sin peso, como tú dices) la rama se rompió."

Dicho esto, el colibrí levantó el vuelo.



La paloma, una autoridad en la materia desde los tiempos de Noé, se paró a reflexionar y, pasados unos minutos, se dijo:

- Quizá sea sólo necesaria la colaboración de una persona más para que la solidaridad se abra camino en el mundo.





SI TU DIOS ES JUDÍO,TU COCHE ES JAPONÉS,TU PIZZA ES ITALIANA,TU GAS ES ARGELINO,TU CAFÉ ES BRASILEÑO,TUS VACACIONES SON MARROQUÍES,TUS CIFRAS SON ÁRABES,TUS LETRAS SON LATINAS ...¿CÓMO TE ATREVES A DECIR QUE TU VECINO ES EXTRANJERO?


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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Moriah el Sáb 10 Ene 2009 - 23:12

CUENTO DE LAS CEBOLLAS...
Cuenta la historia, que había en un pueblo un huerto lleno de hortalizas de todas clases, de hermosos árboles frutales y toda clase de plantas. Este huerto daba sensación de frescura y a cualquiera le agradaba sentarse a la sombra de sus árboles.
Un día, sin que nadie supiera cómo o por qué, empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente, unas eran rojas, otras amarillas, otras moradas, marrones...Sus colores eran brillantes y desprendían resplandores multicolores. La gente del pueblo se preguntaba la procedencia de aquel brillo y tras muchas investigaciones descubrieron que en el mismisimo corazón de cada cebolla había una piedra preciosa: unas tenían un rubí, otras una esmeralda, un diamante...
Por alguna extraña razón ( o simplemente por temor a lo desconocido ) la gente del pueblo comenzó a decir que esas cebollas eran peligrosas, que había que erradicarlas del huerto.
Ante aquella situación, las cebollas asustadas empezaron a esconder su belleza con mas y mas capas, cada vez más oscuras y feas, convirtiéndose en cebollas tan vulgares, que nadie quería comerlas.
Con el tiempo pasó un hombre muy sabio por alli y se sentó a la sombra de un árbol, junto al campo de cebollas.. Era tan tan sabio, que conocía el lenguaje de las cebollas y éstas le contaron toda la historia.
Tras escucharlas el sabio se echó a llorar. Se entristecía al ver el resultado de los comentarios de la gente del pueblo. Sin pensarlo fue arrancando y pelando cebollas, para llevarlas a su país y plantarlas en su propio huerto. Mientras lo hacía, no dejaba de llorar...
Los habitantes del pueblo, al verlo llorar ( y conscientes de su sabiduría ) pensaron que era propio de personas muy inteligentes llorar ante las cebollas, y por eso hoy todavia seguimos llorando cuando una cebolla abre su corazón.
Moraleja: En ocasiones, nos ocultamos por miedo al rechazo, pero siempre encontraremos a alguien que sepa sacar lo "bello" que todos llevamos dentro.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Moriah el Sáb 10 Ene 2009 - 23:17

¿Buscáis un objetivo para vuestras vidas?
En el mundo faltan millones de médicos: sed médicos entre los pobres.
MIles de millones de personas no saben leer ni escribir, sed maestros para ellos.
Dos de cada tres personas no comen lo suficiente, sed sembradores y lograd que las tierras den cosechas que los sacien.
Negaos a meter vuestra vida en una vía muerta..
Denunciad, pero para ayudar,
protestad, pero para construir.
Que vuestra rebelión sea el amor mismo.
Sed cada uno una pequeña parte, una chispa de ese amor.
Organizad la epidemia del bien, y que todo el mundo se contagie.
Construid la felicidad en los demás y el mañana tendrá vuestro rostro.
¿Buscáis un objetivo para vuestra vida ?
El mundo está deshumanizándose: SED HOMBRES.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Moriah el Sáb 10 Ene 2009 - 23:30

RESPETO.....

El estado de Washington, fue la patria de los Duwamish. En el año 1855 el presidente de los EEUU les propuso a los Duwamish que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se fuesen a una reserva. El Jefe Seattle, el Gran Jefe de los Duwamish, dio la respuesta con un discurso..A continuación escribo una parte.

El gran Jefe de Washington nos envió un mensaje diciendo que deseaba comprar nuestra tierra...
¿Quien puede comprar o vender el Cielo o el calor de la Tierra? No podemos imaginar esto. Si nosotros no somos dueños del frescor del aire, ni del brillo del agua ¿ Còmo èl podrìa compràrnosla?
Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo...Nosotros somos una parte de la Tierra, y ella es parte de nosotros. Las plantas y animales son nuestros hermanos...todos pertenecemos a la misma familia (...)
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de pensar. Para èl una parte de la Tierra es igual a otra...pero nuestra forma de ser es diferente de la vuestra (...)
El aire es de gran valor para el Piel Roja, pues todas las cosas participan del mismo aliento. El hombre blanco parece no considerar el aire que respira...pero si os vendemos nuestra Tierra no olvidèis que tenemos el aire en gran valor: que el aire comparte su espiritu con la vida entera (...)
¿Què es el hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre tambièn moriria, por la gran soledad de su espiritu. Lo que le suceda a los animales, luego, tambien le sucede a los hombres. Todas las cosas estàn estrechamente unidas..Lo que le acaece a la Tierra, tambièn les acaece a los hijos de la Tierra.
Tenèis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que està bajo sus pies tiene las cenizas de nuestros antepasados...Nosotros sabemos que la Tierra no pertenece a los hombres, sino que el hombre pertenece a la Tierra. Eso lo sabemos muy bien. Todo està unido entre si, como la sangre que une a una misma familia. Todo està unido (...)

Nosotros somos una parte de la Tierra ( J.J. de Olañeta, Editor, Hesperus)

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por arenina el Dom 11 Ene 2009 - 1:32

LA EXCURSIÓN.

Susana era una niña lista y tímida. Pero como no veía muy bien, llevaba gafas desde que podía recordar; y también desde que podía recordarlo, algunos de sus compañeros de clase se metían con ella y se burlaban de sus gafas de grandes cristales; y había sido el insoportable Luis el que empezó a llamarla Cuatro Ojos, y como era un chico muy popular en la clase, todo el mundo terminó conociéndola por Susana Cuatro Ojos. Ella hacía como que no le importaba, pero realmente no le gustaba nada.
Cierto día hicieron una excursión con el colegio para visitar unas cuevas muy famosas. Todos caminaban en fila india, cuando Luis resbaló y metió el pie en un agujero. En su caida sólo pudo agarrarse a Susana, que caminaba a su lado, y ambos resbalaron durante un buen rato hasta que fueron a parar a una gran caverna. Estaba muy oscuro, y sólo se veía un rayito de luz procedente del techo de la caverna, muchos metros por encima, y algunas raíces y troncos que habrían caido por aquella apertura. Llamaron a voces y gritos, pero nadie acudió. Agazapados y muertos de frío, pasaron una noche oscurísima dentro de la cueva.
A la mañana siguiente, seguían sin haberles encontrado, y sólo el pequeño rayo de luz les dejó ver algo. Luis aprovechó para gritar con más fuerza y tratar de buscar alguna salida, pero no consiguió nada en horas, y empezó a sentir miedo. Debía ser mediodía, porque entonces Susana vio que el rayo entraba recto, directamente hasta el suelo. Rápidamente fue hacia él tomando uno de los troncos, y haciendo una lupa con sus gafas, convirtió aquel rayito en una pequeña llama que encendió la antorcha. Luis, sorprendidísimo y emocionado, tomó algunos troncos y juntos comenzaron a explorar la cueva. Tardaron algún tiempo y quemaron unos cuantos troncos, pero finalmente encontraron una salida. Entre abrazos y gritos de alegría, Luis le dio mil gracias a Susana. Él sabía que no le gustaba nada que le llamara "Cuatro Ojos", y ahora se arrepentía de haberla llamado así, sobre todo después de que gracias a aquellas gafas hubieran podido salir de allí...
Así que cuando por fin vieron a todos los que les buscaban, incluida la policía, y los periodistas les abordaron con preguntas, Luis se adelantó y dijo:
- ¡Qué suerte he tenido! ¡No podía tener mejor compañera de aventuras que Susana Rayo Láser!
Así comenzó a contar la historia, y desde aquel día, no hubo ningún otro "cuatro ojos" en aquel colegio. Eso sí, no preguntes por los "Rayo Láser", porque hay unos cuantos.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por petite el Dom 11 Ene 2009 - 1:42

Arenina, me ha encantado ... me siento totalmente identificada con Susana jajaja.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por arenina el Dom 11 Ene 2009 - 1:53

YA NO AGUANTO MAS

Había una vez dos puertas en la misma casa. Una era una bella puerta de salón, mientras que la otra era una puerta de baño del montón, pero en lo que coincidían ambas era en que llevaban una vida de perros. La casa estaba llena de niños traviesos y descuidados que no dejaban de arrearles portazos y golpes día tras día.
Cada noche, cuando todos dormían, las puertas comentaban su mala fortuna, pero mientras la puerta de salón se mostraba siempre harta y a punto de explotar, la puerta de baño la tranquilizaba diciendo:
- No te preocupes, es normal; son niños y ya aprenderán; aguanta un poco y verás cómo todo cambiará a mejor.
Y la puerta de salón se calmaba por algún tiempo. Pero un día, tras una gran fiesta en la casa llena de golpes y portazos, explotó diciendo:
"Ya está bien. No aguanto más. Al próximo portazo que me den, me rompo y se van a enterar de lo que es bueno.
No hizo caso de las palabras de la otra puerta, y cuando al día siguiente recibió su primer golpe, la puerta del sálón se rompió. Aquello causó un gran revuelo y preocupación en la casa, y los niños fueron advertidos para tener más cuidado, lo que llenó de satisfacción a la puerta, que saboreaba su venganza.
Pero pasados los primeros días de problemas, los dueños de la casa se hartaron de la incomodidad de tener una puerta rota. Sin embargo, en lugar de arreglarla, decidieron cambiarla, así que sacaron de su sitio la antigua puerta y sin ningún miramiento la abandonaron junto a la basura.
Entonces la bella puerta de salón se lamentó de lo que había hecho, pues por no haber aguantado un poco más, ahora se veía esperando a ser convertida en serrín, mientras que su amiga, la vulgar puerta de baño, seguía en su sitio y además era tratada con más cuidado...
Afortunadamente, la puerta de salón no acabó hecha serrín, porque un hombre muy pobre la descubrió junto a la basura y aunque rota, le pareció la mejor puerta que podía encontrar para su pobre casa; y la puerta fue feliz de tener otra oportunidad y volver a hacer de puerta, y de aceptar con agrado las incomodidades de un trabajo tan duro y tan digno como es ser una puerta.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por arenina el Dom 11 Ene 2009 - 1:55

EL ESPEJO ESTROPEADO

Había una vez un niño listo y rico, que tenía prácticamente de todo, así que sólo le llamaba la atención los objetos más raros y curiosos. Eso fue lo que le pasó con un antiguo espejo, y convenció a sus padres para que se lo compraran a un misterioso anciano. Cuando llegó a casa y se vio reflejado en el espejo, sintió que su cara se veía muy triste. Delante del espejo empezó a sonreir y a hacer muecas, pero su reflejo seguía siendo triste.
Extrañado, fue a comprar golosinas y volvió todo contento a verse en el espejo, pero su reflejo seguía triste. Consiguió todo tipo de juguetes y cachivaches, pero aún así no dejó de verse triste en el espejo, así que, decepcionado, lo abandonó en una esquina. "¡Vaya un espejo más birrioso! ¡es la primera vez que veo un espejo estropeado!"
Esa misma tarde salió a la calle para jugar y comprar unos juguetes, pero yendo hacia el parque, se encontró con un niño pequeño que lloraba entristecido. Lloraba tanto y le vio tan sólo, que fue a ayudarle para ver qué le pasaba. El pequeño le contó que había perdido a sus papás, y juntos se pusieron a buscarlo. Como el chico no paraba de llorar, nuestro niño gastó su dinero para comprarle unas golosinas para animarle hasta que finalmente, tras mucho caminar, terminaron encontrando a los padres del pequeño, que andaban preocupadísimos buscándole.
El niño se despidió del chiquillo y se encaminó al parque, pero al ver lo tarde que se había hecho, dio media vuelta y volvió a su casa, sin haber llegado a jugar, sin juguetes y sin dinero. Ya en casa, al llegar a su habitación, le pareció ver un brillo procedente del rincón en que abandonó el espejo. Y al mirarse, se descubrió a sí mismo radiante de alegría, iluminando la habitación entera. Entonces comprendió el misterio de aquel espejo, el único que reflejaba la verdadera alegría de su dueño.
Y se dio cuenta de que era verdad, y de que se sentía verdaderamente feliz de haber ayudado a aquel niño.
Y desde entonces, cuando cada mañana se mira al espejo y no ve ese brillo especial, ya sabe qué tiene que hacer para recuperarlo.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por INMA el Lun 12 Ene 2009 - 19:41

LA ISLA DE LAS EMOCIONES




Hubo una vez, una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen.
Convivían por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio..... Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia lograba aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes.
Entonces el Conocimiento dijo:- Tengo una mala noticia que darles, la isla se hunde. Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:-¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:- La isla se hunde.
-¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado! –
el Conocimiento casi nunca se equivoca – dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde. -¿Pero que vamos a hacer ahora?- Se preguntaron los demás.
Entonces el Conocimiento contestó: -Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla... Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
-¿No podrías ayudarnos? – Preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
– No- dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla mas cercana.
Las emociones dijeron:- ¡No! ¡Pero, no! ¿Qué será de nosotras?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y llevando de polizón al Miedo, que como no es tonto ya se había escondido en el motor, dejaron la isla. Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero... Todas...salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:- Dejar esta isla...después de todo lo que viví aquí...¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh...compartimos tantas cosas...
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos.
Tocó cada piedra...y acarició cada rama...Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor.
-Quizá la isla se hunda por un ratito...y después resurja...¿Por qué no?- Y se quedo días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible...
La isla se hundía cada vez mas...sin embargo el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que solo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que aún cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona mas alta...cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él. Así que, una vez mas, tocó las piedrecitas de la orilla...y se arrastró por la arena...y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que antes fue enorme...
Luego, sin darse demasiado cuenta de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que aunque no era la que mas le gustaba, era la mas elevada...
Y la isla se hundía cada día un poco más...y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño...
- después de tantas cosas que pasamos juntos- le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente sólo quedó una minúscula porción de suelo firme, el resto había sido tapado completamente por el agua. Justo en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra...
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidad de construirse una salida como la de todos, había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros le comprendiera y le llevara.

Observando el mar, vio venir el barco de la riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
–Riqueza, tu que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote...
y la Riqueza le contesto:- estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento...-y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor siguió observando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:-¡Vanidad...Vanidad...llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:- me encantaría llevarte, pero...¡Tienes un aspecto!¡Estás tan desagradable! tan sucio y tan desaliñado, perdón pero creo que afearías mi barco- y se fue.
Y así el Amor pidió ayuda a cada una de las embarcaciones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
Tristeza, hermana- le dijo- tu que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo..¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó: - Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste...que prefiero estar sola- y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, él y la isla iban a hundirse en el mar hasta desaparecer. Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final...
De pronto el Amor escuchó que alguien chistaba:- chst, chst, chst...
Era un desconocido viejito que le hacía señales desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:- ¿A mi?- preguntó, llevándose una mano al pecho.
–Si,si- dijo el viejito-, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo. El Amor le miró y quiso darle explicaciones:- Lo que pasó fue que yo me quedé...
- Entiendo- dijo el viejito sin dejarle terminar la frase-, sube!!.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de ver como el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
Nunca volverá a existir una isla como esta – murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito le contradijera y le diera alguna esperanza.
– No- dijo el viejo, como esta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo. Giró sobre sus pies para agradecerle al viejecito, pero este, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido. Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:- ¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Nadie comprendía que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera se quien es...
La Sabiduría lo miró a los ojos un buen rato y dijo:
- Él es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una perdida le hace creer que es imposible seguir adelante. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse.
El que te salvó, Amor,...... es el Tiempo.


Espero que os guste ésta historia llena de sentimientos. Very Happy

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por ibiza el Lun 12 Ene 2009 - 19:45

joer hermana,que sentimiento tienes.....
Me lo podias venir a contar esta noche..jijijiji

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por glipster el Lun 12 Ene 2009 - 19:55

Precioso.

Un poco largo. Un poco ñoño. Un poco infantil.

Pero al final la conclusión es cierta. Todos los males de amor se curan con pastilla de tiempo. Sí, se curan. Aunque normalmente el aquejado lo ve imposible.

También es cierto que hay una cierta clase de descerebrados que necesita siglos para que la pastilla funcione, pero a la larga siempre acaba funcionando....salvo que el pobre imbécil se abra las venas en un momento de desesperación.

Yo cuando he tenido mal de amores (sí, también yo he sido joven y gilipollas), he acabado riéndome de lo que un día me hizo llorar. Y es que ya lo he dicho alguna vez: de amores nadie se muere. Como mucho, se suicida. Pero para eso sí que hace falta ser estúpido, más que enamoradizo.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por izaskun el Jue 12 Feb 2009 - 23:52

EL CUENTO DE AMOR MÁS BREVE Y HERMOSO DEL
MUNDO

Había una vez un hermoso príncipe que le preguntó a la bella
Princesa:-
¿Te quieres casar conmigo?

- Y ella le
respondió...: ¡¡¡NO!!!

Y el príncipe vivió feliz por muchos años yendo a
pescar, a cazar y al
bar todos los días con sus amigos y tomaba mucha
cerveza, vino y cava,
se ponía hasta las orejas de copas cuantas veces
quería. Jugaba al golf
y comía caviar porque le alcanzaba la pasta para eso
y mucho más. Dejaba
la ropa tirada en la silla del comedor y follaba con
mujeres de la noche
y vecinas y amigas y.... No tenía que competir con
vecinos y amigos por
el mejor coche, el mejor lugar de vacaciones,
etc...



FIN

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Anabela el Vie 13 Feb 2009 - 1:39



La Vasija Agrietada


Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino que tenía que recorrer a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años esto fue así, desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de su trabajo.

Así que la tinaja quebrada habló al aguador diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.
El aguador apesadumbrado, le dijo compasivo: “Cuando regresemos a la casa quiero que te fijes en las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino”. Así lo hizo la tinaja, y vio muchísimas flores hermosas a lo largo del trayecto, ero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.
El aguador le dijo entonces “¿Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos no hubiera sido posible crear esta belleza”.


Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.


Dulces sueño mis agrietados amig@s


Anabela

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por INMA el Vie 13 Feb 2009 - 20:45

Muy bonito Anabela....., hay que aprender a aceptarnos cada uno como somos.....y sobre todo aceptar las grietas de los demás....sólo así funcionarán las cosas.

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Guayaba el Vie 13 Feb 2009 - 21:01

[tr][td bgcolor="#ffffff" align="center" width="100%"]El traje nuevo del Emperador
[Cuento infantil. Texto completo]

Hans Christian Andersen
[/td][/tr][tr][td bgcolor="#ffffff" width="100%"]

Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos.

Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”. La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas.

No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida. -¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-.
Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador.

Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas.
Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz. «Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».
El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. «¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!».
Sin embargo, no soltó palabra.Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había.
«¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».
-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo.
El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.
Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver. -¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta».

Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar.
Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados. -¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-.
Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-.
Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano.
Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto...
Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, mas precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-.
¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle - anunció el maestro de Ceremonias.-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido.

Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.
FIN

Para todos aquellos que por no pasar por tontos,se conforman con repetir las opiniones de los demás..
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Guayaba
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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Anabela el Vie 13 Feb 2009 - 21:06

INMA escribió:Muy bonito Anabela....., hay que aprender a aceptarnos cada uno como somos.....y sobre todo aceptar las grietas de los demás....sólo así funcionarán las cosas.


Hola Inma, es tan facil como eso, aceptarnos y mostrarnos como somos. Las diferencias nos hacen especiales y no hay una manera de ver el mundo, hay miles de formas y de colores...

A ser feliz amiga

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

Mensaje por Anabela el Vie 13 Feb 2009 - 21:35

Guayaba, interasantisimo tu cuento...

Para todos aquellos que por no pasar por tontos,se conforman con repetir las opiniones de los demás..


Esas son las personas que creen darse valor opinando y viviendo las vidas ajenas...eso se llama ¨Coodependencia¨

Saluditos y un alegre fin de semana

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Re: CUENTOS SOLIDARIOS

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